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14 mayo 2015

Reflexiones sobre la guerra de “civilizaciones”




El Choque de Civilizaciones según Huntington (1996), tal como se presenta en el libro. Occidente (azul), América Latina (violeta), Japón (rojo), Mundo chino (granate), Mundo Indio (naranja), Mundo Islámico (verde),Países ortodoxos (celeste), África negra (marrón), Países Budistas (amarillo). Otros colores pueden indicar líneas de falla donde el choque de civilizaciones puede ocurrir. Transilvania (en Rumania), el oeste deUcrania, el norte de Serbia y otros están en el "Mundo Occidental" de acuerdo con el libro. El autor considera que en lugar de pertenecer a las civilizaciones "mayores" Etiopía y Haití (en marrón claro) son países "solitarios", y que Israel (turquesa) puede ser considerado un único estado con su propia civilización. ElCaribe angloparlante (violeta claro), antiguas colonias británicas, constituyen una entidad diferenciada. (Cita tomada de la Wikipedia – Guerra de Civilizaciones).



 por: Tito Andino U.



Algunas aclaraciones:

Alguien me ha preguntado por qué profundizo en un tema y no relato los acontecimientos bélicos del día al día en Irak, Siria o en cualquier otro lugar. El trabajo que se desarrolla en este blog pretende descifrar lo que ustedes, apreciados lectores, no van a leer en un periódico, o escuchar en la radio y televisión. Naturalmente la información que ponemos a su disposición puede ser analizada por otros medios informativos, pero, lo que aquí hacemos es darle un toque de originalidad, desenmarañando el tema y eso demanda tiempo, estudio y sin duda complejidad para tratar de ser veraces y honestos en la divulgación.

Otra gentil persona ha expresado que suelo reiterar con cierta frecuencia algún dicho, en efecto, creo entender a lo que se refiere. Esto tiene una razón de ser, me he esforzado en repetir que la guerra siria no es fruto de una revolución del pueblo sirio, sino la consecuencia de una invasión extranjera planificada por varias potencias occidentales y con respaldo financiero de las monarquías del Golfo. Así como la prensa comercial nos bombardea todos los días con desinformaciones grotescas sobre los reales sucesos en el Medio Oriente, en contraparte, nuestra motivación es insistir en la verdad oculta, mediante la reiteración de esa o otra frase e investigar las auténticas raíces de tal suceso.

No comentamos los combates, ni el número de bajas, ni las experiencias de guerra de los valerosos soldados y fuerzas leales a sus repúblicas, por los fundamentos expuestos. Existen excelentes sitios que presentan todos los días la información de las batallas en curso, en lo personal recomiendo dos cuentas en Facebook: “Siria en español” y “Topete GLZ”, en estas páginas recopilan la información día a día de las batallas en Irak, Siria, Yemen y donde la noticia llame.

Finalmente, alguien me ha pedido (ya que mis artículos le parecen muy largos, seguramente tiene pereza por la lectura) un resumen del trabajo hasta el momento difundido sobre la crisis de Medio Oriente. Difícil petición, sin embargo, les dejó unas puntualizaciones concretas. Es evidente que no estará todo lo que debería constar, la memoria es frágil, pero, en general, podemos resaltar algunos datos fundamentales.

*****


Los grupos de poder a nivel mundial se han valido de todo tipo de pretextos para llevar a cabo un cometido:

Seguir engañando a diario a través de los medios masivos de comunicación. Mucha gente sigue creyendo, a pie juntillas, lo que nos vende la prensa internacional, lamentablemente es así. Hay diversos factores, sobre todo la reiterada y acosante propaganda que convierte una mentira en una verdad (a medias). Por ejemplo, se nos ha vendido la falsa idea que después del fin de la ‘Guerra Fría’ nos aprestábamos a ser testigos de un ‘choque de civilizaciones’, pero ese supuesto no será una guerra directa, pongamos entre cristianos y musulmanes. No.

El programa en si es simple: El devoto Occidente cristiano, cuyo estandarte lo enarbola la “puritana” Norteamérica, junto a sus aliados (incluidas las monarquías wahabíes del Golfo Pérsico, Turquía e Israel) desatarán una encubierta guerra de destrucción de las naciones árabes, provocando conflictos de baja intensidad hasta llegar a guerras regionales en que se verán involucrados aquellos países que son una molestia para Occidente e Israel, a quienes califican de naciones que fomentan el ‘terrorismo mundial’. La ‘guerra contra el terror’ está en marcha.

El “piadoso” Occidente no tendrá más “opción” que votar por la intervención militar para frenar un incontrolable caos. Libia, Yemen, Siria, Líbano, Irak están en guerra, previsiblemente Irán puede ser un próximo objetivo, Egipto y otras naciones islámicas se ven acosadas por bandas de terroristas. El plan marcha a la perfección, bajo la complicidad de quienes ostentan la responsabilidad de dar el ejemplo en el mundo musulmán, inevitablemente, todos los caminos conducen a la Meca.

El “choque de civilizaciones”, por tanto, es también otro fraude mediático. No puede existir un conflicto de civilizaciones cuando se entremezclan intereses políticos, económicos y estratégicos en una sola alianza para provocar la guerra: El cristiano Occidente, las monarquías wahabíes de Medio Oriente y el judaísmo político representado por el estado de Israel, conforman una sola fuerza contra la verdadera civilización.  
  


- Desde hace más de una década se estaba preparando la destrucción de Siria y el Líbano como consecuencia inevitable del “éxito” alcanzado en la desolación causada en Irak desde 1991.

- “Siria fomenta el terrorismo internacional”, es una acusación muy grave, en base a que indicio se acusó?. Siria no ha negado antes, ni lo ha hecho hoy, a pesar de la guerra desatada en su contra, que apoyó a la resistencia iraquí contra la invasión norteamericana durante la segunda guerra del Golfo. Ese apoyo consistió en dar refugio y permitir infiltrarse desde su territorio a los combatientes de la resistencia. Estados Unidos no perdona este acto. Pero, es solo un pretexto para intentar destruirla.

- Siria no apoyó a grupos terroristas en el sentido literal de la palabra, es decir a grupos u organizaciones que operan bajo una bandera o liderazgo, como Al Qaeda, de la que surgiría en la actualidad el Estado Islámico (antes ISIS -Estado Islámico para Irak y el Levante-).

- Siria apoya siempre a la auténtica resistencia nacionalista. Dada la naturaleza de la región y sus confesiones religiosas, esos grupos siempre han sido de tendencia shií. De ahí surge el vínculo que se ha dado en llamar el “eje de la resistencia”, integrado por Siria, Irán y Líbano, al que se podría agregar hoy Irak y Yemen.

- Es incontrovertible el hecho que Siria nunca apoyó grupos fundamentalistas de tendencia sunní, porque estos pregonan el ensalzamiento de la guerra de conquista, una yihad (guerra santa) interpretada literalmente del Corán y no metafóricamente como fue la enseñanza del Profeta. Los designios de los preceptos coránicos, sobre la yihad, bien interpretados por los doctos de la fe musulmana, nos hablan de una yihad interna, dentro de nosotros mismos, una lucha entre el bien y el mal que acosa nuestras almas. Dogma que en nada difiere con otras confesiones religiosas como el cristianismo, por ejemplo.

- Los grupos fundamentalistas del sunnismo son una corriente derivada del wahabismo practicado principalmente en Arabia Saudí, Qatar y algunas otras monarquías del Golfo Pérsico. Dentro de esa tendencia surgen subgrupos político-religiosos, quienes no encuentran otra justificación de su existencia que desatar la yihad contra los propios musulmanes que no profesan su peculiar interpretación calificándolos de infieles. Entre estos destacan organizaciones salafistas y takfiríes, constituyendo casi el 100% de los fanáticos armados que asolan Siria e Irak.

- La existencia de esas organizaciones wahabíes, takfiríes, salafistas, etc, como hemos dicho, tienen un único propósito, imponer una particular interpretación literal, estricta y rigurosa del Islam, hecho que contradice la verdadera fe de cientos de millones de musulmanes en el mundo. La imposición de un sistema teocrático regido por la Sharia, que determinará todo aspecto de la vida en sus dominios y la clara intención de expandirse territorialmente mediante la guerra.

- Estos grupos wahabíes, por dar algunos nombres de organizaciones armadas son el Estado Islámico, Frente al Nusra, el Frente Islámico y un largo etcétera, son sin exageración cientos de grupos que actúan de manera independiente e inclusive combaten entre ellos por dominar determinado sector geográfico.

- Estas organizaciones derivadas del sunnismo, propiamente debemos calificarlas de terroristas en el sentido estricto. Creen tener el designio de destruir a quienes se oponen e, inconscientes o no, se convierten en el brazo armado de sus archienemigos, los “infieles” cristianos de Occidente y gozan de muy buena afinidad con el enemigo del mundo árabe, Israel.

- Paradójico o no, deliberado o no, las organizaciones terroristas sunníes, mejor dicho sus líderes, el resto es solo carne de cañón del fanatismo fundamentalista, son los mejores agentes que pueden tener los imperios coloniales económicos de hoy. Flaco favor hacen a millones de musulmanes sunníes que viven pacíficamente y al Islam en general.


Turquía, nación laica, atraviesa hoy en día el resurgimiento islamista extremo, tanto en su política interna como externa, el gobierno actual es la representación de la Hermandad Musulmana, aunque sus líderes dicen haber renegado de dicha organización.


- Así, por ejemplo, no podemos considerar a los habitantes de Turquía, una nación sunní, como una población que fomenta el terrorismo. No. Turquía, lamentablemente, se encuentra gobernada hoy por líderes de la Hermandad Musulmana, organización de apoyo político encubierto de las formaciones armadas que operan en el Medio Oriente. Recep Erdogan, antes Primer Ministro, hoy Presidente de Turquía, orquesta una guerra secreta contra Siria e Irak. El está llevando, poco a poco, al pueblo turco a su desintegración como estado laico para volverse al radicalismo. Para ello explota el vigoroso nacionalismo turco, quienes añorando el pasado del Imperio Otomano, quieren resurgir como potencia regional que controle el mundo islámico.

- La verdadera Turquía, un conglomerado de muchas razas, dado su extensión y posición geográfica, vinculados férreamente por su nacionalismo (excepto los kurdos) guardan respeto y veneran al fundador de la moderna Turquía, Mustafa Kemal Ataturk. El pueblo turco prefiere vivir en paz y rechaza la incomprensible –para ellos- política intervencionista de su gobierno, eso se refleja en las recientes marchas de protesta contra la intromisión del gobierno turco en Siria.

- Para quien no haya caído en cuenta todavía, pese a las reiteradas explicaciones, Occidente se vale del radicalismo fundamentalista derivado de la escuela sunní exclusivamente (wahabismo, salafismo, takfirsmo) y desata una guerra de agresión contra naciones laicas y nacionalistas como Libia, Líbano, Irak y Siria, que son multiconfesionales, con total tolerancia religiosa; y, contra una nación con fuerte vínculo político – religioso, la Republica Islámica de Irán, país que profesa oficialmente la corriente shií.

- El pretexto, insistimos, es la religión. El falso conflicto entre sunníes y shiíes no existe. Afirman desde Occidente que Irán y Siria son “estados terroristas” o que fomentan el terrorismo mundial, representan al “eje del mal”, término peyorativo para acusar a las naciones que se oponen a las políticas globalizadoras del Imperialismo. La verdad incuestionable es que el verdadero terrorismo es el aliado de Occidente, los grupos takfiríes, salafistas, financiados y armados por Occidente y las monarquías wahabíes del Golfo.

- Contrario a las afirmaciones tendenciosas de una guerra confesional en Siria y el Medio Oriente, lo verídico es que la mayor parte de la población y de las fuerzas armadas sirias es sunní, quienes combaten abiertamente al terrorismo engendrado por las tergiversadas corrientes sunníes.

- A poca gente se le ha ocurrido pensar que, excepto Irán, que es mayoritariamente shií, respeta las minorías religiosas. Igual acontece en Líbano y Siria donde conviven –mejor dicho– convivían pacíficamente musulmanes de todo género: sunníes, shiíes, alulíes, drusos, yazidíes, junto a cristianos, ortodoxos, católicos, maronitas, judíos, etc.

- El ‘triangulo shií’, otra forma de esteriotipar desde Occidente a Irán, Siria y el Líbano, no existe en el sentido de la acusación (una asociación de países vinculados por su confesión religiosa), por su diversidad de creencias. Más bien es dable hablar del “eje de la resistencia”, término que refleja una status de oposición al imperialismo sin distinción religiosa.

- El shiísmo, al contrario, de lo enunciado sobre el sunnísmo, no es expansionista, no pretende resurgir imperios ni hacer brotar de la nada nuevas naciones. Aglutina la defensa integral de su cultura y de su tierra, al ser porcentualmente una minoría ante el sunnísmo, defienden vigorosamente su legado.

 - Ni el sunní ni el shií, necesariamente son enemigos, es como que quisiéramos afirmar que católicos y protestantes están en perpetua guerra, solo por su diferencia confesional, es una mentira que ustedes leerán a diario en la prensa comercial. (De hecho se han dado  guerras entre cristianos, ello no conlleva que haya sido estrictamente por cuestiones religiosas, sino por la explotación de la fe en aras de intereses económicos y políticos a lo largo de los siglos).

- Sunníes y shiíes han convivido pacíficamente. Toda esa destrucción caótica en la actualidad no tiene otro origen más que en la división premeditada, y gestada por las potencias coloniales en los territorios árabes. Occidente ha sembrado, no por accidente, la división de los pueblos musulmanes, de la misma forma en que dividen y fomentan las crisis entre naciones latinoamericanas, asiáticas o en los laboratorios de la muerte que se ha convertido el continente africano.

- Hoy Occidente nos vende la historia hipócrita que las dos grandes escuelas islámicas son enemigas y están en confrontación perpetua. Nada más erróneo y tergiversado.

- Han sido las “gloriosas” democracias de Europa y Estados Unidos, apoyadas por el sectarismo de las monarquías del Golfo e intereses turcos e israelíes quienes  han desatado una guerra intestina entre musulmanes.

- Hoy es noticia el mundo islámico, en Occidente tenemos la falsa percepción que el Islam es sinónimo de terrorismo, a lo cual yo añadiría que el cristianismo no es sinónimo de santidad.

- El Occidente cristiano está explotando las creencias religiosas musulmanas para cambiar el rumbo de la historia!. Se aprovechan del fanatismo de grupos sectarios para fomentar el caos total en su beneficio. En ese sentido está ganando SU particular guerra de "civilizaciones".

- Aunque grupos shiítas, como Hezbolá pregonan la lucha contra Israel, esto no pasa de ser una exaltación al sentimiento patrio. Hezbolá es la fuerza de resistencia del Líbano, formada para defender la nación ante la ocupación foránea. Hezbolá no enfatiza ni fomenta el terrorismo armado como medio de trascender fronteras, ni tiene afán de dominar otras naciones amparándose en la explotación de la fe.

- Hezbolá como organización político – militar surgió debido al estado de necesidad del momento, en lucha por la supervivencia de un estado invadido y ocupado militarmente, nación a la que se pretendió borrar del mapa conforme a la falaz tesis de 'guerra de civilizaciones', utilizando el sectarismo religioso como instrumento asesino.

- Dejando a un lado las arengas políticas, el fin último de Hezbolá, no es destruir Israel, sino defenderse de éste, su prioridad es mantener la integridad territorial del Líbano. Hoy, es imperioso para Hezbolá apoyar a Siria en su guerra contra el terrorismo puesto que el Líbano es el siguiente objetivo de los extremistas islámicos, aliados de Israel.

- Israel no va a desaparecer como entidad estatal, desde el momento en que decida reconocer y respetar el derecho de Palestina a ejercer su propia soberanía en una zona territorial arrebatada a la fuerza, cuando Israel decida acatar las múltiples resoluciones de las Naciones Unidas, habrá una coexistencia tolerada entre árabes y judíos, eso es previsible. La única discordia que conlleva la inexistencia de un acuerdo es el status que tendría Jerusalén. Pero, mientras Netanyahu permanezca en el poder solo podremos avizorar el recrudecimiento de conflictos regionales. El extremismo judío es más peligroso que los revoltosos yihadistas.

- Mas, si el rol que juega Israel fuere verdaderamente expansionista, basada en la hipótesis del ‘Gran Israel’, desde el ‘Nilo al Eufrates’, ello no tiene cabida en los tiempos actuales, no pongo en tela de duda que en la Biblia cristiana (historia nacional para los judíos) hay referencia a ese ‘legado’ divino y que el movimiento sionista lo exaltó como las ‘fronteras’ de su nación. Esto en el presente es ilusorio, incluso antes de hacerse realidad el estado de Israel ya era solo una quimera. Esa noción de un Gran Israel, es una visión caduca, Israel no puede siquiera controlar a su cada vez más empobrecida población, mucho menos dominar a los valerosos palestinos en los territorios ocupados.

- Aunque lo anterior es un tema muy difícil de tratar, aquello solo queda en el campo de la especulación. Israel hace lo que hace en el Medio Oriente para sobrevivir como estado y no por un sueño irrealizable. Sin sus padrinos de Occidente y sus socios de las monarquías del Golfo no podría perdurar por si solo. Su prioridad y la de sus socios ha sido y será mantener siempre a países como Líbano, Siria, Irak y al Medio Oriente, en general, en caos para garantizar su seguridad. 

- Se habla de la guerra preventiva como legitimo derecho de Israel y de Occidente para justificar dudosas intervenciones militares. Sin duda, ese mismo derecho tiene el Hezbolá libanés, que aplica la misma doctrina para prevenir ataques en una guerra de agresión no declarada contra su país, impulsada por las monarquías del Golfo a través de sus grupos terroristas.

- La lucha del Líbano, por intermedio de sus fuerzas armadas y Hezbolá contra el terrorismo takfir goza de total legitimidad, la evidencia lo demuestra. Sin Hezbolá el Líbano estaría al borde del colapso, millones de cristianos libaneses ven en Hezbolá su protector (junto a las fuerzas armadas); y, a los grupos takfires, salafistas, al Qaeda y otros extremistas como sus potenciales victimarios.

- Organizaciones terroristas como el Estado Islámico, manipulados por Israel, manejan un objetivo secreto final, desterrar por siempre las comunidades cristianas de Oriente Medio, no en beneficio de los  musulmanes, sino en beneficio de Israel.

- Los Estados Unidos, de llegarse a la firma final con Irán, sobre los acuerdos nucleares, plantea eliminar de su lista de “patrocinadores del terrorismo” a Irán. Algo se ha comentado, en el mismo sentido, respecto a Hezbolá (asunto más difícil de cristalizarse), que podría quedar fuera de la “dichosa” lista y dejar de ser considerado grupo “terrorista”.

CONCLUSIÓN:

“El eje del mal”, los “países terroristas”, “el triángulo shií” y otras acepciones son conceptos inventados para engañar a la opinión pública mundial en provecho de un programa que pretende justificar la expansión imperialista a costa de la destrucción del mundo árabe.



Recuerden, para que los Imperios en decadencia sucumban definitivamente pasarán varias generaciones, mientras tanto sus programas seguirán en pleno funcionamiento, esas líneas “maestras” han sido trazadas desde hace mucho tiempo; y, eso, precisamente, es lo que vamos a desempolvar para que no olvidéis los orígenes de las crisis políticas, económicas y sociales que acosan a la humanidad.

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