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22 febrero 2017

La guerra de la OTAN contra los medios alternativos





Prólogo del redactor del blog


Los conflictos armados no solo tienen lugar en un determinado campo de batalla, también tenemos el arma de la guerra “informativa”, muy importante en el resultado final de un conflicto. Es una hewrramienta psicológica que ha ganado guerras en el transcurso de la historia y mucho más en la época contemporánea. Los medios de difusión masiva juegan un papel importante en esa estrategia, la información mediática cumple su rol y contribuye a moldear la opinión pública en favor o en contra de los contendientes.

La mentira es también parte del juego, pero para que tenga éxito la mentira tiene que ser creíble y sobre todo debe saturar -hasta el convencimiento extremo- la mente del receptor del mensaje. Causar un alineamiento en pro de un bando en lucha es vital. En nuestroa tiempos las guerras se definen –con mucha más frecuencia- fuera del escenario bélico, esto es incuestionable hoy en día.

Las grandes potencias poseen organizaciones especializadas en esa tarea, estamos acostumbrándonos observar y escuchar las noticias previamente elaboradas en las redacciones de la alianza atlántica y entregadas a los medios para que transmitan al público.

Ejemplo: La prensa alineada con las fuerzas atlantistas nos proporciona cotidianamente un torrente de información (léase desinformación) sobre las crisis bélicas en Yemen, Irak y  Siria, por citar los conflictos de actualidad. Su propósito es hacer aparecer dos bandos en pugna: los BUENOS (siempre e imperiosamente serán los grupos armados apoyados por la OTAN) y los MALOS, aquellos que se oponen a los designios de las potencias occidentales y sus aliados regionales, es decir: Israel, Arabia de los Saud y otras petromonarquías absolutistas.

A la auténtica RESISTENCIA contra el obscurantismo yihadista (patrocinado por la OTAN) se la califica de terrorista; a los grupos armados que luchan para desestabilizar y destruir las naciones se las conoce con el genérico de “rebeldes moderados” sin importar si son organizaciones yihadistas, grupos terroristas o de mercenarios e incluso quinta columnistas vende patrias.

Para nadie es desconocido que lo que los medios pro atlantistas denominan “naciones patrocinadoras el terrorismo” son, en realidad, países que luchan y resisten por mantener su verdadera independencia y autodependencia del control de un sistema que se está desmoronando.

La “globalización” de la economía bajo mandato de un eje unipolar (Estados Unidos y sus aliados) ha llevado, incluso, al extremo de “globalizar la guerra” un concepto que de manera extraordinaria nos relata objetivamente el profesor Michel Chossudovsky en sus ensayos y libros. Reiterando que para ese efecto, la OTAN ha dividido el mundo entre los buenos (ellos) y los malos (Rusia y los países que conforman actualmente el eje de la resistencia: Irán, Siria, Líbano, Irak, Yemen, principalmente y otros como Korea del Norte).

En resumen, la OTAN con el apoyo de la prensa comercial alineada persigue:

- Acusar hasta la saciedad con datos u hechos inexistentes a cualquier gobierno que se oponga a sus dictámenes.
- Desestabilizar el orden interno del estado a ser agredido generando agitación social, caos y un estado de guerra civil.
- Utilizar el chantaje político bajo la amenaza encubierta de ejercer el “derecho” al uso de la fuerza para imponer la “democracia”.
- Infiltrar agentes de Inteligencia o contratar (pagar/sobornar) a directivos y  personal de los medios para difundir falsas noticias.
- Hacer pasar a la potencia agresora como ejemplo de la defensa de los derechos de los pueblos “oprimidos” (por algún “tirano” de turno).
- Solicitar la intervención de misiones internacionales de “observadores” sobre la situación política del país a ser agredido.
- Esforzarse para que una eventual “Comisión Internacional de Observadores” fracase en su llamamiento a la armonía entre “régimen” y población.

- Contratar los servicios de conocidos personajes públicos (opositores al gobierno) o reconocidos protagonistas de la política internacional, para que pidan en nombre del “pueblo” la intervención de los organismos internacionales (ONU) en “defensa” de los "derechos humanos".

- Si toda esa retorsión no da resultado la prensa atlantista avalará una presumible invasión y bombardeos en nombre de la “paz” y estabilización.
- Cumplidos esos objetivos, contando con carta abierta, las potencias agresoras ejecutarán las cuestionadas “intervenciones humanitarias”, ocultando la destrucción; y, por supuesto, a los crímenes  inevitables se los calificará como “daños colaterales”.

Recomiendo dar lectura a un tema relacionado en este blog: 

SECRETOS DE LA GUERRA MEDIÁTICA EN SIRIA


Tito Andino U.



*****

En días recientes apareció la siguiente nota informativa en la Red Voltaire, veamos:




“La OTAN y la Unión Europea detrás de Décodex


El estado mayor militar de la Unión Europea reconoció su papel en la creación de Décodex, un servicio del diario francés Le Monde tendiente a desacreditar otros sitios web de información.

Oficialmente subvencionado por Google y Facebook, ese servicio supuestamente lucha contra la «influencia rusa» en Occidente acusando a los sitios web que cuestionan a la OTAN de no ser serios o de hacerse eco de la «propaganda de Moscú».

Para colaborar con ese proyecto fueron seleccionados varios medios de prensa, que son todos franceses porque, según los promotores de la campaña, el origen del mal no son la agencia rusa Sputnik ni la televisión rusa Russia Today sino… la Red Voltaire”.

Pero, como hacen eso?. La siguiente investigación es un metódico trabajo de investigación de la RED VOLTAIRE, uno de los objetivos a derrotar en la guerra mediática, leamos:



La campaña de la OTAN contra la libertad de expresión


Thierry Meyssan

Es una historia que comenzó hace 15 años. La OTAN trató primero de silenciar a los ciudadanos que querían saber la verdad sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. Luego arremetió contra los que cuestionan la versión oficial de las «primaveras árabes» y de la guerra contra Siria. Como una cosa lleva a la otra, después atacó a quienes denunciaban el golpe de Estado en Ucrania. Ahora, la OTAN se inventa una seudo ONG para que acuse como agentes rusos a todo el que haya hecho campaña por Donald Trump.



Logo del Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN


Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 vinieron, simultáneamente, un estado de emergencia permanente y una serie de guerras. Como escribí en aquel momento, la teoría según la cual todo fue concebido y organizado por un puñado de yihadistas desde una cueva en Afganistán no resiste el más mínimo análisis. Todo hace pensar, por el contrario, que los atentados del 11 de septiembre fueron organizados por una facción del complejo militar o -industrial.

De ser cierto este análisis, los subsiguientes sucesos sólo podían conducir a la represión en Estados Unidos y en los países aliados de esta potencia.

Quince años después, la herida que abrí en aquel momento sigue sin cerrarse, incluso se abrió aún más a raíz de nuevos acontecimientos. Al Acta Patriótica y las guerras por el petróleo se sumaron las «primaveras árabes». La mayoría de la población estadounidense no sólo ha dejado de creer en lo que le dice su gobierno desde el 11 de septiembre de 2001 sino que, al votar por Donald Trump, acaba de expresar su rechazo al Sistema posterior al 11 de septiembre.

Resulta que yo abrí el debate mundial sobre los atentados del 11 de septiembre, que fui miembro del último gobierno de la Yamahiriya Árabe Libia y que tengo la oportunidad de relatar –desde el lugar de los hechos– lo que está sucediendo en la guerra contra Siria. Al principio, la administración estadounidense creyó que podía detener el incendio acusándome de escribir cualquier cosa por dinero y atacándome donde duele, o sea el portamonedas. Pero mis ideas han seguido extendiéndose.

En octubre de 2004, cuando 100 personalidades estadounidenses firmaron una petición reclamando que se reabriera la investigación sobre los atentados del 11 de septiembre, Washington empezó a inquietarse [1]. En 2005, reuní en Bruselas más de 150 personalidades del mundo entero –entre las que se hallaban invitados sirios y rusos, como el general Leonid Ivashov, ex jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas de la Federación Rusa– para denunciar a los neoconservadores mostrando que el problema estaba alcanzado proporciones globales [2].

Bajo el mandato de Jacques Chirac, los servicios de la presidencia de la República Francesa se preocuparon por mi seguridad. Pero en 2007, la administración Bush solicitó mi eliminación física al nuevo presidente francés Nicolas Sarkozy. Cuando un amigo personal, oficial y miembro del estado mayor, me advirtió sobre la respuesta positiva de Sarkozy, supe que no tenía más camino que el exilio. Otros amigos –en aquel momento llevaba 13 años como secretario nacional del Partido Radical de Izquierda– acogieron mi decisión con incredulidad, mientras que la prensa me acusaba de paranoia. Pero nadie vino públicamente a prestarme ayuda. Encontré refugio en Siria y viajo por el mundo evitando cuidadosamente los territorios de la OTAN, además de haber escapado a numerosos intentos de asesinato o de secuestro. A lo largo de 15 años, he abierto debates que se han generalizado. Siempre me han atacado cuando estaba solo. Pero cuando mis ideas han encontrado eco, han sido miles las personas que se han visto perseguidas por haberlas compartido y desarrollado.

Fue en aquella misma época cuando Cass Sunstein –el esposo de la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Samantha Power [3]– redactó con Adrian Vermeule un trabajo, destinado a las universidades de Chicago y Harvard, sobre cómo luchar contra las «teorías de la conspiración» [4], y así designan el movimiento que inicié. En nombre de la «Libertad» ante el extremismo, los autores de aquel trabajo definen en su texto todo un programa destinado a liquidar la oposición:


«Podemos imaginar fácilmente una serie de respuestas posibles. 1. El gobierno puede prohibir las teorías de la conspiración. 2. El gobierno pudiera imponer una especie de gravamen, financiero o de otro tipo, a quienes difundan esas teorías.3. El gobierno pudiera implicarse en un contra-discurso para desacreditar las teorías del complot.4. El gobierno pudiera comprometer a partes privadas creíbles para que se impliquen en un contra-discurso.5. El gobierno pudiera implicarse en la comunicación informal con las terceras partes y estimularlas» [5].

La administración Obama dudó en asumir públicamente esa opción. Pero, en abril de 2009, propuso en la Cumbre de la OTAN organizada en Strasbourg-Kehl la creación de un servicio de «Comunicación Estratégica». Incluso expulsó de la Casa Blanca al célebre abogado Anthony Jones, en 2009, por haberse expresado sin rodeos sobre ese tema [6].

El proyecto de creación del servicio de comunicación estratégica de la OTAN estuvo engavetado hasta que obtuvo el apoyo del gobierno letón. Y finalmente ese servicio se instaló en Riga, bajo la dirección de Janis Karklins –por demás responsable en la ONU de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información y del Foro sobre la Gobernanza de Internet. Concebido por los británicos, ese servicio cuenta con la participación de Alemania, Estonia, Italia, Luxemburgo, Polonia y el Reino Unido. Al principio, se limitó a incrementar los estudios sobre el tema.

Pero todo cambió en 2014, cuando el think tank de la familia Khodorkovsky, el Institute of Modern Russia (Instituto sobre la Rusia Moderna), con sede en Nueva York, publicó un análisis de los periodistas Peter Pomerantsev y Michael Weiss [7]. Según ese informe, Rusia ha desplegado en el exterior un vasto sistema de propaganda. Pero, en vez de tratar de construirse una imagen favorable –como en tiempos de la guerra fría–, Moscú ha decidido ahora inundar Occidente con «teorías conspirativas» para sembrar confusión. Los autores del trabajo afirman que esas «teorías» ya no abordan solamente el tema del 11 de septiembre sino también la cobertura periodística de la guerra contra Siria.

En un esfuerzo por reactivar el antisovietismo de la guerra fría, ese informe marcaba el inicio de una inversión de valores. Hasta entonces, la clase dirigente estadounidense sólo trataba de disimular el crimen del 11 de septiembre atribuyéndolo a unos cuantos barbudos sin importancia. Ahora se trata de acusar a un Estado extranjero de ser responsable de los nuevos crímenes que Washington ha cometido en Siria.

En septiembre de 2014, el gobierno británico creó la 77ª Brigada: una unidad encargada de contrarrestar la propaganda extranjera. Esa 77ª Brigada británica se compone de 440 militares y más de un millar de civiles provenientes del ministerio británico de Exteriores, así como del MI6, del organismo de cooperación externa y de la Stabilisation Unit. Y no se conocen sus objetivos. Esa brigada trabaja con la 361st Civil Affairs Brigade del Ejército de Estados Unidos, con bases en Alemania e Italia. Ambas unidades militares estaban siendo utilizadas para sabotear los sitios web occidentales que tratan de dar a conocer la verdad sobre el 11 de septiembre y sobre la guerra contra Siria.

A principios de 2015, Anne Applebaum –esposa del ex ministro de Defensa de Polonia Radosław Sikorski– creó en el Center for European Policy Analysis (Centro de Análisis de la Política Europea), con sede en Washington, una unidad designada como Information Warfare Initiative (Iniciativa sobre la Guerra de la Información) [8]. Su objetivo inicial era contrarrestar la información rusa en el centro y el este de Europa. La señora Applebaum puso esa iniciativa en manos del ya mencionado Peter Pomerantsev y de Edward Lucas, uno de los jefes de redacción de la conocida publicación The Economist.

Aunque Pomerantsev es a la vez coautor del informe del Institute of Modern Russia y uno de los dos principales responsables de la Information Warfare Initiative, ahora resulta que ya no habla del 11 de septiembre y que tampoco considera ya la guerra contra Siria como un tema central sino sólo como un tema recurrente que permite “percibir” la acción del Kremlin. Este personaje concentra sus ataques sobre el canal de televisión Russia Today y la agencia de prensa Sputnik, dos órganos de prensa públicos rusos.

En febrero de 2015, le llega a la Fondation Jean Jaures –think tank del Partido Socialista francés y contacto de la National Endowment for Democracy (NED)– su turno de publicar una Nota titulada Conspirationnisme, un état des lieux [9]. Pasando por alto todo lo sucedido alrededor de Rusia, esa Nota toma el debate en el punto donde lo había dejado Cass Sunstein y propone simple y llanamente prohibir que los «conspiracionistas» puedan expresarse. Por su parte, la ministra de Educación de Francia organiza talleres en las escuelas para advertir a los alumnos en contra de los «conspiracionistas».

El 19 y el 20 de marzo de 2015, el Consejo Europeo pide a la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, que prepare un plan de «comunicación estratégica» para denunciar las campañas de desinformación de Rusia sobre Ucrania. El Consejo no mencionaba ya ni el 11 de septiembre, ni la guerra contra Siria sino que cambiaba de objetivo para concentrarse en Ucrania

En abril de 2015, la señora Mogherini crea un Servicio Europeo para la Acción Exterior (EEAS, siglas en inglés) que no es otra cosa que una unidad de Comunicación Estratégica dentro de la Unión Europea [10]. Esa estructura está bajo la dirección de un británico agente del MI6, Giles Portman, y distribuye a numerosos periodistas europeos, dos veces por semana, toda una argumentación que supuestamente demostraría la mala fe de Moscú, argumentos que posteriormente aparecen publicados en los medios de difusión europeos.


El 20 de agosto de 2015 se inaugura en Riga el Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN, bajo la dirección de Janis Sarts. Participan en la ceremonia el senador estadounidense John McCain, director de una de las dos ramas de la NED, quien conversa en la foto con la presidente de Lituania, Dalia Grybauskaite. Foto: Gatis Diezins


A partir de su creación, el Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN se vincula a un servicio del Atlantic Council: el Digital Forensics Research Lab. La OTAN redacta un Manual de Comunicación Estratégica, cuyo objetivo es coordinar y reemplazar todo el dispositivo anterior en materia de Diplomacia Pública, de Relaciones Públicas (Public Affairs), de Relaciones Públicas Militares, de Operaciones sobre los Sistemas Electrónicos de Comunicación (Information Operations) y de Operaciones Sicológicas.

Bajo la inspiración de la OTAN, Anna Fotyga, la ex ministra de Exteriores de Polonia, ahora convertida en eurodiputada, lleva al Parlamento Europeo una resolución –adoptada el 23 de noviembre de 2016– sobre «la comunicación estratégica de la Unión [Europea] tendiente a contrarrestar la propaganda dirigida contra ella por terceros» [11]. 

Obsérvese que existe un nuevo desplazamiento del blanco: ya no se trata de contrarrestar el cuestionamiento sobre el 11 de septiembre –asunto de hace 15 años–, ni tampoco el cuestionamiento de la guerra contra Siria sino de crear una mescolanza entre la impugnación de los acontecimientos en Ucrania y el discurso del Emirato Islámico (Daesh). Y se vuelve así al punto inicial: quienes cuestionaban el 11 de septiembre trataban, según la OTAN, de rehabilitar a al-Qaeda; quienes le hacen el juego a Rusia tratan de destruir a Occidente, como lo hace Daesh. Pero no importa que la OTAN esté apoyando a al-Qaeda en el este de Alepo.

Dado a conocer el 24 de noviembre de 2016 en un sonado artículo del Washington Post [12], un misterioso grupo llamado Propaganda or Not? ha elaborado una lista de 200 sitios web –entre ellos Voltairenet.org– a los que el Kremlin supuestamente ha confiado la tarea de repercutir la propaganda rusa y confundir a la opinión pública estadounidense hasta el extremo de llevarla a votar por Donald Trump.

Propaganda or Not? no publica los nombres de sus responsables, pero dice reunir en su seno a 4 organizaciones: Polygraph, The Interpreter, el Center for European Policy Analysis y el Digital Forensic Research Lab.
- Polygraph es un sitio web de la Voice of America [13], la radio y televisión pública de Estados Unidos bajo control de la Broadcasting Board of Governors.
- The Interpreter es la revista del Institute of Modern Russia, ahora difundida por la Voice of America.
- El Center for European Policy Analysis es un apéndice de la National Endowment for Democracy (NED) dirigido por Zbigniew Brzezinski y Madeleine Albright.
- Digital Forensic Research Lab es un programa del Atlantic Council.

En un documento divulgado por Propaganda or Not?, esta falsa ONG nacida de varias asociaciones financiadas por la administración Obama señala al enemigo: Rusia. Y acusa a ese país de haber dado origen al movimiento a favor de la verdad sobre los atentados del 11 de septiembre y de los sitios web de apoyo a Crimea y Siria.

El 2 de diciembre de 2016, el Congreso de Estados Unidos votó un ley que prohíbe toda cooperación militar entre Washington y Moscú. En pocos años, la OTAN ha reactivado el maccarthysmo.


Thierry Meyssan


Documentos adjuntos

Archivo PDF en inglés: 
Denuncia presentada al Inspector General del Departamento de Estado por Voltaire.org, 2 de diciembre de 2016.

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NOTAS: 

[1] «100 personalidades impugnan la versión oficial sobre el 11 de septiembre», Red Voltaire, 25 de noviembre de 2004.
[2] «Axis for Peace», Red Voltaire.
[3] «La cara oculta de la administración Obama», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de noviembre de 2015.
[4] También llamadas indistintamente «teorías del complot», «teorías conspirativas», «teorías conspiracionistas» o «teorías complotistas». Nota del Traductor.
[5] «Conspiracy Theories », Cass R. Sunstein y Adrian Vermeule, Harvard Law School, 15 de enero de 2008.
[6] «11 de septiembre: Obama se separa de uno de sus consejeros», Red Voltaire, 14 de septiembre de 2009.
[7] «The Menace of Unreality: How the Kremlin Weaponizes Information, Culture and Money», Peter Pomerantsev & Michael Weiss, The Interpreter/ Institute of Modern Russia, 2014.
[8] Information Warfare Initiative, sitio web oficial.
[9] «El Estado contra la República», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de marzo de 2015.
[10] «La propaganda de la Unión Europea contra Rusia», Red Voltaire, 5 de julio de 2016.
[11] «Resolución del Parlamento europeo sobre la comunicación estratégica de la Unión para contrarrestar la propaganda de terceros en su contra», Red Voltaire , 23 de noviembre de 2016.
[12] “Russian Propaganda Effort Helped Spread ’Fake News’ During the Election, Experts Say”, Craig Timberg, The Washington Post, 24 de noviembre de 2016
[13] El autor se refiere a La Voz de los Estados Unidos de América, también conocida en español como La Voz de América o La Voz de las Américas. Nota de la Red Voltaire.

FUENTE:
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