Bienvenido a este Blog. Detectives de Guerra le brinda los mejores análisis de los conflictos internacionales de actualidad

02 marzo 2019

¿Quién juzgará a los yihadistas de la OTAN?





I Parte

por Tito Andino U

Al caer el telón de acero en Europa, se tornó innecesario mantener ´ejércitos secretos´. El escenario se trasladó a otras regiones del mundo, que mejor ejemplo a la vista de un ´ejército secreto´al servicio de la OTAN que el terrorismo islamista transformado en la nueva infantería de las potencias occidentales, al Qaeda, Estado Islámico y hasta nuevas formaciones de kurdos son creaciones de la CIA y los servicios secretos del mundo "civilizado".

Parece ser que el proceso para desestabilizar Siria e Irak continuará, lo único que cambia es el procedimiento. La invasión yihadista y mercenaria a Siria, un programa estratégico diseñado en los Estados Unidos con la colaboración de la OTAN inició mucho antes del 2011 fecha en que recién comenzó apreciarse las dimensiones del reclutamiento masivo de combatientes extranjeros provenientes de múltiples naciones del mundo islámico y otros de Europa, quienes convergieron primeramente en Siria y luego de manera subrepticia en Irak en 2014. Aunque en el caso iraquí una sorprendente ofensiva de alrededor de 250.000 sunníes iraquíes (otras fuentes hablan de cifras superiores) enarbolaban la bandera negra de EIIL/ISIS/Daesh o Estado Islámico (como se conocería finalmente).

La aparición de decenas de miles de combatientes extranjeros fueron un verdadero dolor de cabeza más en Siria que en Irak, a decir de expertos y autoridades de los países mencionados, eran los más feroces y despiadados. Cálculos muy conservadores señalan en más de 40.000 yihadistas extranjeros solo en Siria. 

¿Cuántos murieron?, ¿cuántos fueron rescatados y enviados a otros teatros de guerra? ¿cuántos fueron capturados en Siria e Irak? es imposible determinarlo, no obstante que las autoridades sirio e iraquíes manejan estadísticas de yihadistas extranjeros cautivos y pendientes de juicio (En Irak los procesos contra los criminales de guerra yihadistas se hallan en marcha, conforme la legislación iraquí muchos ya han sido condenados a muerte).  El caso sirio es más complejo, muchos combatientes capturados eran en realidad militares activos -prncipalmente de Francia y Reino Unido- que mediante negociaciones secretas han sido repatriados.

Dado que no se puede determinar cuantitativamente el número de yihadistas reclutados que cayeron en combate en Siria, es también imposible precisar cuántos de esos elementos fueron rescatados por vía aérea (helicópteros) o por vía terrestre (vía Turquía) por los US Army (de lo que existe sobrada evidencia).  


Combatientes extranjeros en Siria. En la foto de arriba yihadistas de diversas nacionalidades; abajo yihadistas o mercenarios chechenos en territorio sirio.


Una gran masa de yihadistas iraquíes eran civiles sunníes o ex soldados de la era de Saddam Hussein, por tanto, nacionales de Irak, quienes, voluntariamente o como integrantes de organizaciones políticas paramilitares, se enrolaron para luchar contra el gobierno central de Bagdad, tras la derrota del Estado Islámico en Irak volvieron a confundirse con la población sunní. No cabe duda que ahí se esconden muchos criminales y posibles nuevas células del terrorismo yihadista en el futuro. 

Aclaremos algo, ese alto porcentaje de combatientes del Estado Islámico pertenecían a la Orden de los Naqshbandiyya, una organización sunní liderada por el ex número dos del gobierno de Saddam Hussein, Izzat Ibrahim al-Duri. Prácticamente  las dos organizaciones se fusionaron en una; el EIIL/Daesh/ISIS y el ejército de los Naqshbandiyya (integrado casi por ex miembros del ejército de Saddam Hussein) en lo que se denominaría ESTADO ISLÁMICO. El famoso Al-Duri conocido como "el rojo" fue uno de los máximos comandantes del Estado Islámico, su jefe militar, según algunos analistas, fue abatido en combate (aunque informes en contrario abundan y lo sitúan aún con vida). De todas formas, es necesario aclarar que más de la tercera parte de los oficiales del Estado Islámico eran ex oficiales del régimen baasista de Hussein que unieron fuerzas con los yihadistas con el fin de retomar no solo el poder de Irak, sino de crear un nuevo estado para éstos "guerreros". 


Una de la iniciales estructuras del Estado Islámico que nació en Irak.


Volvamos con Siria. Durante muchos años, una coalición internacional de países "enemigos de Siria", mejor conocida en la farándula mediática como "amigos de Siria", lideradas por los Estados Unidos entregó miles de toneladas de armas a los yihadistas y entrenó a miles de hombres; para disimular sus acciones fingían emprender una campaña "antiterrorista" con bombardeos selectivos que más bien destruían las infraestructuras sirias como las plantas hidrocarfuríferas, llegando a una clásica y continuada sucesión de "errores" (léase horrores) de atacar por medios aéreos a las tropas del gobierno legítimo de Siria para favorecer a los yihadistas y/o a los kurdos. Incluso, se pudo contemplar de forma reiterada el lanzamiento de cargamentos de armas para abastecer a sus tropas sobre el terreno (yihadistas) o escoltándolas con helicópteros artillados. Eso sucedía tanto en Siria como en Irak.

La coalición internacional de enemigos de Siria solo actuó eficazmente cuando las cosas ya no tenían marchas atrás, lanzaron la ofensiva de Mosul en Irak donde casi se logra la eliminación total de los yihadistas de esa plaza a costa de arrasar por completo la ciudad y en beneficio de sus aliados kurdos.

La siguiente fase deviene en la derrota del Califato del Estado Islámico, no del terrorismo. Los Estados Unidos -principalmente- consiguieron rescatar a muchos de esos elementos y dispersarlos por algunos escenarios de la inmensa geografía del Oriente Próximo, incluso se habla del envío de un grupo nutrido de esos elementos a Ucrania para la guerra por el control del Donbass. Se han trasladado yihadistas a la India, Afganistán, Pakistán, Bangladesh, Myanmar; otros han huído hacia el África, desde la península del Sinaí hasta Libia, otros se adentraron en Nigeria y el Chad. Otros, si aún hay muchos más, irónicamente se unieron a los anarquistas kurdos (respaldados por los EEUU), en esos momentos Turquía contempló con buenos ojos contar con los servicios de un selecto grupo de ex yihadistas a los que ofreció un porvenir como mercenarios en el supuesto 'Ejército Libre Sirio' (ELS).  Tal vez ha pasado desapercibido que varios cientos de yihadistas regresaron a Latinoamérica, principalmente musulmanes originarios de Trinidad y Tobago; hasta se habló de la posibilidad de utilizarlos para continuar con la desestabilización de Venezuela!


¿Cómo se logra algo así? 



Es evidente que aquellos "luchadores por la libertad" tienen nexos con países miembros de la OTAN y transnacionales involucrados en la guerra contra Siria. Resulta intrascendente si muchos de los yihadistas se hallen implicados en crímenes contra el derecho internacional (genocidio, limpieza étnica y asesinatos sin justificación por cuestiones raciales o religiosas).

¿Qué va a suceder en adelante?

El Califato del Estado Islámico ha sido derrotado, pero repetimos, el terrorismo sigue latente, sus tropas se han dispersado, evacuado, muerto o vuelto a fundirse en la población civil; sin embargo, los auténticos patrocinadores de las organizaciones yihadistas siguen libres, no han sido derrotados, ni lo serán porque conforman la más grande organización político militar del mundo -la OTAN-.

Parece ser que solo la Federación Rusa y sus aliados están interesados en combatir la ideología del islam político que nace del círculo de la Hermandad Musulmana (tema del cual ya nos ocupamos anteriormente), organización creada y utilizada por las agencias de seguridad de la OTAN conforme sus propios intereses. 

Otro asunto casi desapercibido en medio de tanto caos es el siguiente. Desde fines de 2016 (tras la derrota electoral de Hillary Clinton en EEUU) de forma misteriosa se inició una campaña de asesinatos de varios dirigentes y militares yihadistas en el este de Alepo, Idlib, Raqqa, Daraa (territorios sirios), cosa parecida ocurría en Irak. Desde asesinatos a sangra fría, utilizando pistoleros hasta atentados con coches bomba o explosivos en centros de reunión; en ciertos se habla de ajuste de cuentas entre facciones rivales, pero lo interesante es que se ha demostrado que desde el final de la administración del premio 'Nobel de la Paz' (Obama) se emprendió una fase selectiva de asesinatos, para muchos puede parecer contradictorio, por un lado los esfuerzos de los EEUU y la OTAN por rescatar a sus fieles servidores y, por otro, descontado está que se trataba de poner fuera de juego a elementos indeseables para futuros proyectos y que conocían muchos detalles sobre financiación y apoyo logístico externo. 

En esa circunstancias, comandos de la OTAN se han dedicado durante los últimos años a  ubicar y eliminar físicamente a sus yihadistas nacionales en territorio sirio e iraquí, asesinatos selectivos organizados por las fuerzas especiales del Reino Unido, Francia, Alemania, Bélgica, Países Bajos, los ponen de fuera de combate en Siria e Irak. Si han aparecido en la prensa algunas escuetas notas al respecto en que se describe la misteriosa muerte de líderes y cabecillas de grupos armados a manos de desconocidos atacantes. Por fuentes locales y algunos medios se asegura que esos altos cargos eliminados fueron abatidos por integrantes de fuerzas especiales de origen desconocido (también cabe la probabilidad que sean miembros del ejército sirio o incluso Fuerzas Especiales de Rusia (Spetsnaz). Está probada la actividad de comandos estadounidenses en Siria para matar a jefes del Estado Islámico ya desde mediados de 2015. Un caso muy publicitado fue la incursión terrestre en Al Omar, un campo petrolero, allí las fuerzas especiales asesinaron a Abu Sayaf, un importante jefe del Estado Islámico, junto a otros tres líderes (los comandos llegaron desde una de las bases estadounidenses en Irak). Sayaf de origen magrebí era un mando responsable en la supervisión de la venta ilícita de petróleo robado en Irak y Siria que se vendía al extranjero vía Turquía e Israel. 

Con esos antecedentes, muchos yihadistas extranjeros prefieren entregarse a las autoridades locales (incluso a los kurdos) manifestando su  público deseo de retornar a sus países para evitar ser asesinados.


El medio libanés "Al Manar" informó este dos de marzo la presunta evacuación de oro robado por los yihadistas utilizando helicópteros estadounidenses.


Otra forma de mantenerse vivo parece ser la entrega de oro robado, en efecto hay nueva constancia que militares estadounidenses se han llevado al menos cincuenta toneladas de oro de Siria en helicópteros, ese oro estaba en poder de los yihadistas; parece tratarse de un canje "humanitario" (a cambio de obtener garantías de salir con vida de la región), según ha informado la agencia siria SANA. El suceso habría sucedido en días anteriores en áreas cercanas a la localidad de Baguz (último reducto del Estado Islámico) en la provincia de Deir Ezzor, donde combaten los kurdos aliados de Estados Unidos. 


Fuerzas especiales del US Army en territorio sirio.


Trump y su discurso

Ahora bien, aquí es donde aparece en días recientes Mr. Trump ante la prensa, amenaza a sus socios europeos para que reciban a los centenares de yihadistas que se han rendido o han sido capturados por las tropas USA/kurdos o caso contrario se verá obligado a liberarlos.

Dentro del ámbito de la legalidad nadie se pronunciará jamás por matar a todos los yihadistas capturados. Dentro de Siria e Irak no ha existido la idea ni la intención de juzgarlos, excepto aquellos casos de flagrantes crímenes de guerra y asesinatos a la población civil. Esto es tan evidente que en Siria miles de ex combatientes se han acogido a una amnistía general (La Ley de Reconciliación Nacional) y reincorporado a la vida civil (excepto casos demostrados de crímenes); de igual forma, en Irak miles de civiles que voluntariamente se enrolaron en las filas del Daesh/Estado Islámico se han reintegrado a sus poblaciones, a pesar del peligro que eso puede implicar. Nadie ha hablado de juzgarlos mucho menos de matarlos (con la excepción de los criminales identificados).

El problema son los yihadistas extranjeros...

No debe llamar la atención algo evidente, los países europeos miembros de la OTAN, cuyos ciudadanos han marchado al frente sirio e iraquí como yihadistas, han sido declarados indeseables en sus países de origen, el 99% son hijos de inmigrantes musulmanes y reclutados dentro del territorio de la Unión Europea. Ahora, decenas de jóvenes combatientes musulmanes europeos piden su repatriación, mientras las autoridades europeas (en el fondo) los prefieren muertos a tener que recibirlos nuevamente, "reeducarlos" o mandarlos a prisión, no cabe duda que son un verdadero dolor de cabeza.

Volvamos con el pronunciamiento de Mr. Trump tras su anuncio de salida de Siria, solicita a Europa repatriar a sus yihadistas capturados. Concretamente el mandatario estadounidense se ha dirigido al Reino Unido, Francia, Alemania y otros aliados europeos como Bélgica y los Países Bajos (España también cuenta con su cuota) para que se hagan cargo de más de 800 yihadistas del Estado Islámico capturados en Siria por las fuerzas estadounidenses, mantenidos en prisión en cárceles controladas por los kurdos (y la cifra irá en claro aumento), dando a entender que deben ser juzgados en sus respectivos países, de no aceptarlos advierte que los liberará. Un buen número de detenidos se encuentran en custodia junto a sus familias que incluyen menores de edad.


Reacciones de los países de la Unión Europea.



Solamente Francia se ha pronunciado sobre la posibilidad de repatriar a los yihadistas europeos para que sean procesados en sus países de origen; su última posición es que los radicales franceses presos en Siria retornen a Francia donde serán juzgados, la misma medida se aplica a quienes regresen por sus propios medios. No debe dejarse de mencionar la seria propuesta hecha por el diputado francés Pierre H. Dumont que propone los asesinatos selectivos en Siria e Irak de sus compatriotas yihadistas dada la alta carga carga económica que supone mantenerlos en prisión durante 20 años (seguramente desconoce las ya eficaces acciones de asesinato selectivo de las fuerzas especiales de la OTAN).

ALEMANIA, En este caso muchos ya retornaron voluntariamente y el gobierno afirma que “todos los ciudadanos alemanes y los sospechosos de haber luchado por el grupo Estado Islámico tienen derecho a regresar”, pero tales personas deben acceder a los consulados de Alemania, algo que el gobierno no garantiza debido al conflicto en Siria (una diplomática respuesta); aún más, el Ministro de Exteriores de Alemania (Heiko Maas) comentando el tema afirma que legalmente el retorno solo es posible si puede garantizarse que esas personas sean de inmediato repatriadas, detenidas y puestas a órdenes de un tribunal. El "problema" es que no tienen información sobre los casos a nivel judicial y que las condiciones no son tan sencillas para proceder a una repatriación, al contrario los procedimientos son “extremadamente difíciles de efectuar”.

Es el Reino Unido el que se muestra más reticente aduciendo dificultades legales para procesarlos y sobre todo por el temor de que cometan actos terroristas en su territorio, dado su grado de radicalización. Desde Londres se ha dicho que los combatientes extranjeros deben ser juzgados en el país donde cometieron los crímenes y su próxima medida sería retirar la ciudadanía a los presuntos terroristas con doble nacionalidad británica.

Bélgica, que es parte del problema, a través de su primer ministro (Charles Michel) afirma que los yihadistas extranjeros deben ser juzgados en la región (Siria, Irak), siempre pensando en la seguridad de la población de Bélgica cree en la posibilidad de formar un tribunal internacional para procesarlos. Está claro que intenta desvincularse de los yihadistas belgas al solicitar "un enfoque europeo e internacional para abordar el regreso de los combatientes terroristas extranjeros". Por otro lado expresa que son contrarios a la aplicación de la pena capital que se aplican en los tribunales de Medio Oriente.

El temor real que afrontan estos países europeos es la radicalización avanzada de esos sujetos y el adoctrinamiento en las cárceles donde es fácil que otros presos impregnados del fanatismo islámico adoctrinen a presos comunes musulmanes. Otro quebradero de cabeza será controlar y hacer seguimientos de aquellos individuos cuando cumplan sus sentencias, sin olvidarnos de los engorrosos trámites judiciales de extradición de sus nacionales.

Y nos hemos olvidado de los miles de chinos musulmanes uigures originarios de la provincia china de Xinjiang que operan en la provincia de Idlib - Siria bajo la bandera de organizaciones ligadas al 'Frente al Nusra' (al qaeda). El gobierno chino propuso el envío de tropas especiales de Pekín para combatirlos. Algunas fuentes estiman entre 15.000 y 18.0000 extremistas, inicialmente estaban bajo mando de los servicios secretos turcos, sus actividades se centraron en regiones sirias fronterizas con Turquía, hablan el idioma turco por haber formado, en otro tiempo, parte del Imperio Otomano, ahora Turquía parece desligarse de ellos negándose a recibirlos. Los uigures se niegan a retornar a China donde solo les espera comparecer ante un Tribunal. 

Yihadistas capturados en Irak y Siria.

De lo visto, los voceros de la OTAN, los gobiernos de los Estados Unidos y la Unión Europea quieren imponer las reglas. Pero que opinan los países afectados por la invasión yihadista internacional auspiciada por los países enunciados?

Algo que aliviará a los "tímidos" y temerosos países europeos "preocupados" por el retorno de sus nacionales yihadistas es el pronunciamiento del presidente iraquí, Barham Saleh, quien es partidario de juzgar a los yihadistas extranjeros capturados en Irak, en razón que son personas acusadas de perpetrar crímenes contra Irak, contra los iraquíes y contra el patrimonio nacional, por lo mismo se hallan sujetos a la ley iraquí, así está previsto en el derecho internacional, afirmó el presidente de Irak en una reciente reunión en París. Eso incluye a un número limitado de ciudadanos franceses capturados en Irak (alrededor de trece); por su lado, el presidente francés expresó que el retorno de los yihadistas franceses detenidos es decisión de las autoridades iraquíes y cuando se presenten los cargos de acusación podrán recibir asistencia consular.

Como es obvio y de derecho, la situación es diferente en lo que concierne a los  combatientes del Estado islámico capturados y que poseen nacionalidad siria e iraquí. Se han reportado casos en que los kurdos de las FDS (Fuerzas Democráticas Sirias) han entregado a las autoridades iraquíes (en los pasos fronterizos) a casi 300 yihadistas iraquíes capturados en Siria, el número es mayor y se evalúan las formas de proceder a la repatriación, según voceros del ejército iraquí.

Revisemos la situación desde otra perspectiva, como siempre, un esclarecedor análisis del internacionalista, politólogo y experto en temas del Medio Oriente, Thierry Meyssan.


II Parte

Yihadismo y alta traición


por Thierry Meyssan

Los europeos que fueron estimulados a irse a la guerra contra Siria junto a los ‎mercenarios pagados por Occidente no pueden ser acusados ahora de «connivencia ‎con el enemigo» ni de alta traición ya que pueden alegar que en su momento gozaron ‎del apoyo de la OTAN y de los países miembros de esa alianza militar. Los Estados ‎europeos no podrán juzgarlos sin examinar la responsabilidad fundamental de ‎sus propios gobiernos y dirigentes en la guerra contra Siria.

El presidente estadounidense Donald Trump ha solicitado a sus aliados occidentales que repatrien ‎a sus yihadistas hechos prisioneros por la Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y que los juzguen en ‎sus propios países. El Reino Unido se opone y Francia sólo se plantea la posibilidad de analizar ‎cada caso por separado. ‎

Al retirarse de Siria, Estados Unidos reconoce que las FDS no son un ejército propiamente dicho ‎sino sólo un grupo armado bajo control estadounidense. También reconoce que no existe ‎en suelo sirio ningún Estado kurdo y que lo que algunos llamaron «Rojava» es sólo una ficción ‎creada para consumo de los periodistas. 

Por consiguiente, la «justicia kurda» fue sólo un ‎invento y los medios para aplicar sus supuestas decisiones van a desaparecer en cuestión de ‎semanas. El resultado es que los islamistas detenidos por las FDS tendrán que ser liberados o entregados a la ‎República Árabe Siria, que los juzgará según sus propias leyes –leyes que por cierto se derivan del ‎derecho francés. La diferencia reside en que las leyes sirias incluyen la pena de muerte, a la cual ‎los europeos se oponen hoy en día. ‎

En derecho, los ciudadanos de países europeos que se unieron a la yihad en Siria cometieron un ‎acto de «connivencia o asociación con el enemigo» y, eventualmente, cometieron un crimen de ‎‎«alta traición» al combatir contra intereses europeos. Sin embargo, debido a los actos ‎cometidos por los mismos Estados occidentales durante esta guerra contra Siria, ningún yihadista ‎occidental será condenado bajo esos cargos en su propio país. ‎

Los occidentales que se unieron a los yihadistas tendrán que ser juzgados por las atrocidades ‎que cometieron, pero no pueden ser acusados de  “traidores”.


El fin de esta guerra nos devuelve a la realidad. Durante 8 años, los países europeos fingieron ‎descubrir sorprendidos una «revolución» popular contra una «dictadura alauita». Pero ‎los actos cometidos por los Estados europeos son ahora fáciles de exponer y las pruebas son ‎innumerables. Y esos actos no coinciden con la narración anterior. Potencias europeas ‎prepararon, desde 2003, los acontecimientos que comenzaron en 2011 y los organizaron hasta ‎este momento [1]. Esta guerra se ha prolongado tanto que las mentiras han ido saliendo ‎a la luz. ‎

Si yihadistas europeos llegasen a ser juzgados por «connivencia con el enemigo» o por ‎alta traición, los tribunales podrían condenarlos solamente por las atrocidades que cometieron ‎contra los sirios y, eventualmente, por los crímenes cometidos en sus propios países contra ‎sus conciudadanos –y aún esto último teniendo en cuenta que el fanatismo no es un delito-. ‎Pero esos mismos tribunales tendrían que llegar a la conclusión de que sólo los dirigentes ‎occidentales tendrían que ser juzgados por alta traición. ‎

Primero que todo, tenemos que precisar que la objeción según la cual los grupos yihadistas como ‎al-Qaeda y el Emirato Islámico (Daesh) no pueden considerarse Estados reconocidos simplemente ‎no se sostiene. Es evidente que organizaciones que disponen de medios militares de tanta ‎envergadura no podrían existir sin el respaldo de Estados. ‎

Veamos, por ejemplo, cómo podría armarse en Francia un alegato en defensa de esos ‎fanáticos:‎

‎Los yihadistas son soldados y no pueden ser considerados traidores
1. Los acusados no hicieron más que actuar a pedido del gobierno francés cuando se fueron a ‎luchar contra la República Árabe Siria y su presidente, Bachar al-Assad. Las autoridades francesas ‎siempre han calificado la República Árabe Siria de «dictadura alauita», llegando incluso a lanzar ‎llamados a asesinar al presidente Bachar al-Assad. ‎

Por ejemplo, el actual presidente del Consejo Constitucional de Francia, Laurent Fabius, declaró, ‎cuando era ministro de Exteriores, que «después de haber oído los testimonios estremecedores de ‎las personas aquí (…) cuando oímos esto, y estoy consciente de la fuerza de lo que estoy diciendo, ‎el señor Bachar al-Assad no debería estar sobre la tierra», palabras particularmente fuertes ‎viniendo del ministro de un país que abrogó la pena de muerte. ‎

Para que no hubiese confusión y que se entendiera bien que esa invitación al asesinato no se ‎dirigía sólo a los sirios sino a todos los franceses, la ciudad de París organizó, por iniciativa de su ‎alcaldesa, la señora Anne Hidalgo, una jornada de solidaridad con la oposición siria, abriendo incluso una oficina de reclutamiento al pie de la torre Eiffel, que fue por demás ampliamente ‎mencionada en la prensa. ‎

Ese respaldo se hizo después menos visible y, a partir de 2016 –o sea, 5 años después del inicio ‎de la guerra contra Siria– las autoridades francesas comenzaron a tomar medidas para detener ‎las salidas hacia Siria. Pero nunca contradijeron sus declaraciones anteriores, así que ‎los acusados podían pensar que Francia sólo estaba tratando de adaptarse a sus obligaciones ‎internacionales pero que no había cambiado de posición sobre la legitimidad de tal acto. ‎

2. Todos los acusados gozaron de la ayuda indirecta del gobierno francés mientras participaban ‎en la yihad. Los grupúsculos yihadistas que operan contra Siria fueron armados y financiados ‎desde el exterior. Las licitaciones del Pentágono demuestran que Estados Unidos creó canales ‎permanentes para enviar armas a los yihadistas que operaban en Siria [2]. Gracias a las investigaciones de la prensa ‎no alineada, hoy está demostrado –con pruebas indiscutibles– que varias decenas de miles de ‎toneladas de armas fueron enviadas ilegalmente a los yihadistas que operaban en Siria durante la ‎operación llamada Timber Sycamore, operación que se inició bajo control de la CIA para pasar ‎después a manos del fondo de inversiones privado KKR [3]. En ese ‎tráfico ilegal de armas participaron al menos 17 países, entre ellos Alemania y Reino Unido. ‎La participación directa de Francia no ha podido comprobarse, pero sí está demostrado que ‎Francia está implicada en la repartición y la entrega de ese armamento a través del LandCom (el ‎Mando de las Fuerzas Terrestres) de la OTAN.
 ‎



3. Los acusados que pertenecieron a grupos vinculados a al-Qaeda tuvieron ayuda directa del ‎gobierno francés. El 14 de julio de 2014, el embajador sirio, Bachar al-Jaafari, entregó al ‎Consejo de Seguridad de la ONU una carta que así lo demuestra. Fechada el 14 de enero ‎de 2014 y firmada por el “comandante en jefe” del “Ejército Sirio Libre” (ESL), esa carta expone ‎la repartición de las municiones que Francia ofreció a los yihadistas y precisa que el gobierno ‎francés asignó la tercera parte de esas municiones al “Ejército Sirio Libre” mientras que el resto –‎dos terceras partes– debía ser entregado a al-Qaeda –al llamado “Frente al-Nusra”. No está ‎demás recordar que Laurent Fabius, el entonces ministro de Exteriores de Francia, había declarado ‎que «al-Nusra está haciendo un buen trabajo» [4]. ‎

Por lo tanto, los yihadistas que obedecieron instrucciones del gobierno francés y que recibieron ‎indirectamente armas y directamente municiones del Estado francés no pueden ser acusados ‎ahora de «connivencia con el enemigo» ni de alta traición. ‎
Son los dirigentes europeos quienes traicionaron a sus países.


Los bellos tiempos en que la OTAN auspiciaba al Estado Islámico, como muestra la entrega de flamantes camionetas todoterreno marca "Toyota" para la movilización de los "combatientes por la libertad"


Sin embargo, los dirigentes franceses –quienes clamaban públicamente su respeto por los ‎derechos humanos… mientras que respaldaban a los yihadistas en secreto– tendrían que ‎rendir cuentas ante los tribunales. Y también tendrían que explicar de qué manera la República ‎Árabe Siria –que ellos designan como «enemigo» de Francia– ha perjudicado los intereses de los ‎franceses. ‎

Al principio del conflicto, se oía decir frecuentemente que –en 1981–, o sea durante la ‎guerra civil libanesa, Siria había hecho asesinar al embajador francés Louis Delamare. Además de ‎que 30 años transcurrieron entre ese asesinato y el inicio de la guerra contra Siria, está también ‎el hecho que Francia respondió en aquella época con la realización de un atentado dinamitero ‎contra la oficina nacional de inscripción militar en la capital siria –con un saldo de 175 muertos–, ‎hecho que fue incluso reivindicado después por el almirante Pierre Lacoste, quien era director de la DGSE (el ‎espionaje francés) en el momento de los hechos.‎

También se ha dicho que la República Árabe Siria perjudicó los intereses franceses con el asesinato ‎del ex primer ministro libanés Rafic Hariri. Francia apoyó, y todavía apoya, una entidad híbrida‎ ‎llamada «Tribunal Especial para el Líbano», creada expresamente para juzgar a Emile Lahoud –‎presidente del Líbano en el momento del asesinato de Rafic Hariri– y al presidente sirio Bachar al-‎Assad. Pero esa entidad –que hace simultáneamente el papel de fiscal y de juez– retiró sus ‎acusaciones después de haber quedado demostrado que aquellas acusaciones se basaban en ‎declaraciones de testigos falsos, pagados por los acusadores. Exceptuando a los empleados de ‎ese “Tribunal”, ya nadie cree en aquellas acusaciones falsas, ni siquiera los hijos de la víctima, ‎al extremo que Bahaa Hariri, el hijo mayor de Rafic Hariri, sostuvo en enero un caluroso ‎encuentro en Damasco con el presidente Bachar al-Assad. ‎

Empeñados en hacer la guerra a un país amigo –Siria– los dirigentes franceses no vacilaron en ‎aportar su apoyo a los yihadistas. Al hacerlo, no sólo ensuciaron la imagen de Francia en el ‎mundo. También afectaron los intereses del pueblo francés ya que pusieron fin a una ‎colaboración muy fructuosa en materia de antiterrorismo y se pusieron deliberadamente ‎del lado de los terroristas. Algunos de sus protegidos ya han logrado regresar a Francia por ‎propia iniciativa y han cometido atentados en suelo francés.

Esos dirigentes de Francia deben ser llevados ante los tribunales como cómplices de las ‎organizaciones terroristas que han perpetrado atentados en suelo francés, y por connivencia con el ‎enemigo y alta traición. ‎


Thierry Meyssan


Artículos relacionados:



Notas

[1] Ver Sous nos yeux. Du 11-Septembre à Donald Trump, éditions Demi-lune, 2017. ‎ Libro disponible también en inglés, español, italiano, ruso (por el momento agotado), en turco y ‎próximamente en árabe.
[2] «Desde Camp Darby, armas estadounidenses para la guerra contra Siria y Yemen», por Manlio Dinucci, ‎‎Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 19 de abril de 2017.
[3] «Armamento por miles de millones de dólares utilizado contra Siria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de julio de 2017.
[4] Esta frase del ministro de Exteriores francés ‎incluso aparece citada en «Pression militaire et succès diplomatique pour les rebelles syriens» (En español, “Presión militar y éxito ‎diplomático para los rebeldes sirios”), por Isabelle Maudraud, Le Monde, 13 de diciembre ‎de 2012.

AddToAny